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Escrito por : Mauricio Arévalo Arbeláez

 (Pero Richard no podía decirle a Clarissa que la amaba.
Le cogió la mano. La felicidad es esto, pensó)


Virginia Woolf, La señora Dalloway




Transportado por una cálida niebla, a puertas de la muerte, con la sensación de que el mundo se detendría por su ausencia y que el mundo moriría con él. Tanta falta le haría él a todo que, además de hacerse extrañar, causaría extrañeza misma y la extrañeza sería lo que haría que no se soportase a sí mismo (itself, murmuraba sin poder verse las manos desde ningún ángulo). Las luces rompieron con el espesor de la neblina y lo obligaron a cerrar los ojos, girándolos hacia dentro y forzándolo a verse a sí mismo: un molino de madera, que se movía inquieto por los vientos de los pulmones, cansado, herido, sangrante (myself, murmuraba sin poder tocar el aire que lo mantenía vivo). Sintió el empujón del carro, abrió los ojos y le devolvió el guiño que el carro le había dirigido con una de las farolas. Sacudió su cabeza para rasgar la neblina y la vio. El asombro y el miedo recorrieron los dedos de los pies, y los mojaron, y los disolvieron… y ahí estaba ella, mirándolo con sus ojos grises, de cadáver, de silencio, de nostalgia. Le sonrió y ella le sonrió de vuelta. La máquina abrió la puerta como si lo invitara a montarse sobre ella y ella abrió su blusa como si también lo invitara a montarse sobre ella. Pero no tenía senos, ni piel, ni corazón, sino murciélagos, y gatos, y pústulas, y calderos, y embrujos, y costillas roídas, y corazones de cerdo, y pócimas de amor, y silencios, y nostalgias… (herself murmuró, sin poder oler la burbujeante lubricación que calentaba sus carnes). Acercó su rostro a sus hombros y luego a sus codos y luego a sus rodillas y luego a sus tobillos y luego se alejó para poder verla mejor y desapareció, dejando sólo una sonrisa, con una actitud de you can’t touch this y burlona; y el poder que ejercía sobre él… lo frustraba y le ahogaba sus gritos y quebraba sus silencios y nutría sus nostalgias y lo suicidaba, y lo mataba, y lo moría… y el carro se volvió dientes, saliva y caries y se lo tragó a mordiscos y lo embutió en sangre y lo enlató en pedazos de carne… sólo a él; y luego… ¡nada!, la sombra, el silencio y las nostalgias.


***
 

 

Las moscas sobrevuelan tu deseo, Chinito (siempre había odiado que lo llamara Chinito). Ya sabes lo que debes hacer. Invítala, decía, a salir, tómense algo y sales de eso (No, no, tú no entiendes, doctor, psicólogo, psiquiatra, psicoanalista – ya ni sabía, siempre había confundido todos esos términos (¡bah! Si al final son lo mismo)). Y cuando salgas de eso, verás que sueñas otra cosa o al menos le pones otra protagonista.

 Mecanismos de defensa para mandar

 

 No, pensó José Juan mientras salía del consultorio, ese no entiende que no es un deseo por poseerla, sino por tenerla, guardada en el bolsillo y llevarla junto al pecho siempre, ¡siempre!... tenerla en el bolsillo de mi camisa para que golpee con un frágil martillo mi corazón y le dé cuerda y lo amarre y lo suelte… no es cuestión de poseerla y después perderla y después volverla a poseer, es cuestión de tenerla siempre, la seguridad de que no se va a ir, las garantías de guardarla junto a él siempre, ¡siempre!

 

¡Ah! Cuando los ideales manipulan los sentimientos distorsionas la vida… solo te quedas con ganas de vivir, pero sin la vida; con ganas de enamorarte, pero sin el amor; con ganas de morir, pero sin la muerte. ¡Ah, el deseo es frágil pero es lo que vive por nosotros, lo que ama por nosotros y lo que nos deja solos en la muerte!

 Ilustración de Manuela Fajardo  

 

No divagues, sé preciso… no te contradigas, eso no es humano, digo, no contradecirse no es humano, pero ¿quién te entiende? ¿Pero qué hay que entender? A lo mejor es tan simple como dice el médico (¿o psicoanalista?); a lo mejor es tan simple como saciar las ganas de comer (sé simple, le había dicho su hermano mayor - ¿un psicólogo o psiquiatra? – sé práctico y vive, porque… qué más si la vida es una y no se vuelve a vivir…) ¡Sí, la vida no se piensa!, pensó mientras entraba al parqueadero, ¡la vida se vive, si se quiere!, y quiso decirle a Sandra (la mujer murciélago de su sueño, una compañera de trabajo en la realidad) que salieran esa noche, se tomaran unos tragos y…

¡Ah!, pensó mientras subía en el ascensor, si alguien de verdad le dijera lo que se debe hacer para superar el miedo, sería feliz. Pero es miedo, miedo de verdad, lo que es, y no lo que tiene o siente. José Juan, insistía en pensar, es miedo; miedo de que se quiebre un brazo, de pronto, por un ridículo accidente. Miedo de perder un afecto de quien no lo tiene… miedo de caminar por calles distintas, por más aburrida que fuera la calle de siempre, miedo de que esa piel sintiese una caricia y que otra se sintiera distinta, así viniese de la misma mano.

¡Bah!, caminó hacia su oficina, unificar es como abortar, unificar es desechar la vida sin darle una oportunidad, ni siquiera dejarle el primer suspiro, el primer llanto…¡ah! ¿Quién tiene el poder de quitar las oportunidades?

Él mismo. Él podría quitarse oportunidades y quitárselas a los demás y escribir su vida y quemar el papelito sobre el cual la escribió, y negarse vivir por el deseo de vivir y… ¡Ahí está! Vestida de rojo, como el Ford de su sueño (un Mondeo), mirándolo con sus ojos grises, de cadáver, de silencio, de nostalgia, y sonriéndole, con una actitud de you can`t touch this que lo intimidaba y lo seducía. Era el momento de decirle, sí, que salieran esa noche, se tomaran unos tragos y…

Y pasó: gimió un hola amanerado, tímido… y la vio alejarse. No será hoy, susurró, y tampoco mañana, pensó.

Sintió algo en su interior, como una degradación de su intestino; y se vio a sí mismo asqueado de decepción y resignación, sabiendo que aquella noche volvería a ser tragado por un carro Ford rojo que le impediría a él tragarse el mundo. Fue consciente de su pequeña tragedia, sonrió en un gesto de auto ironía y se sentó en su cubículo a trabajar. Su mundo se había privado de sentido, pero él seguía actuando como si nada hubiera pasado.

 

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@marevalo53

 

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