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Escrito por : Mónica Torres

 Juan Manuel Echavarría recorre la guerra nacional y nos permite conocerla a través de los trazos de quienes la han ejercido. En la exposición Ríos y silencios, excombatientes de las FARC y las AUC narran con sus cuadros sus historias.

 

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La memoria del conflicto armado colombiano se ha venido construyendo desde muchas perspectivas en tiempos recientes, las víctimas nos permiten recorrer sus historias de dolor y pérdida, y el país en general continúa debatiendo la extensión de perdón que se debería tener con los autores del conflicto armado para alcanzar una paz sobre la que todavía no se genera un acuerdo.

 

El Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO) nos presenta hasta el 21 de Enero del 2018 otro ángulo del conflicto a través de la exposición Ríos y Silencios de Juan Manuel Echavarría. En esta serie artística, Echavarría expone un conjunto de historias que encontró, literalmente, caminando la geografía del conflicto, y que nos hace repensar la línea tan aparentemente clara que suele tenerse entre víctima y victimario en el marco del conflicto armado.

 

La exposición cuenta con instalaciones de diversos tipos que permiten recorrer algunos de los puntos más violentos y mediatizados del conflicto armado desde las artes plásticas. Se encuentran fotografías de animales como testigos directos, indirectos y metafóricos del conflicto, composiciones musicales hechas por víctimas y una buena parte de la exposición está derivada del proyecto de memoria histórica de Echavarría titulado La guerra que no hemos visto. En esta propuesta, se muestran cuadros realizados por ex combatientes de grupos armados, obras que dan cuenta de los horrores que estas personas vieron, vivieron y también ejercieron antes de salirse de las filas de combate y a las que muchos de ellos entraron desde niños. La Ley de Justicia y Paz permitió a algunos de estos artistas desmovilizarse de sus vidas de guerra y Echavarría, junto con su equipo, se dio a la tarea de extraer sus historias, construir lazos y permitirles expresarse a través del arte.

  

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 Estos artistas del conflicto presentan, entonces, sus obras personales revelando las crueldades y dolores de la guerra en Colombia para todos los que participan en ella y evidencian la problemática de los niños como parte activa del combate. Puntos violentos del conflicto como La Masacre de las Barbacoas y la masacre de los Montes de María entre otros, se repasan desde lo artístico, permitiendo a quienes se han retirado del conflicto plasmar sus recuerdos e historias. Para algunos de ellos, esta expresión de lo que vieron y vivieron es un descanso, para otros una resurrección de los muertos de ese momento; en todo caso es una construcción de una memoria diferente, de una memoria que reconoce en quienes combaten otro grupo de víctimas que lamentan el conflicto tanto como las otras, y a quienes su memoria personal no les permite olvidar lo que vieron y vivieron desde la parte armada de la guerra. Historias en cuadros de ex combatientes como Zereida, lo expresan como una especie de resurrección del dolor propio. Ella dice que pintar los muertos los revive nuevamente y, a sus casi 30 años, le es imposible pintar al esposo y al hijo que conoció y perdió en las filas de las FARC sin revivirlos en su memoria. Zereida participó en el conflicto desde sus 12 años y a ella también la guerra le quitó lo que más quería, como a todos los que tocó el horror del conflicto. 

 

Por todo esto, para poder hacer visibles a estas personas a quienes sus recuerdos no les permiten dejar completamente sus vidas anteriores y para poder entender estas voces, visitar esta exposición y reconocer la importancia de estos individuos como víctimas de esta guerra (la que no hemos visto pero deberíamos) significa mucho. Si no hay tiempo de ver la exposición antes que acabe, vale la pena igualmente revisar la obra de Juan Manuel Echavarría. Su trayectoria recorriendo el conflicto armado y su acercamiento al mismo desde la comprensión de todos los que se vieron afectados por el mismo, deja claro que en la guerra todos se sacrifican y que el conflicto es, de cierta forma, un cementerio permanente. 

 

 

 

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La exposición Ríos y silencios se exhibirá en el MAMBO (Calle 24 # 6 - 00) hasta el 21 de enero. 

 
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